La Rosa Blanca

Cerró los ojos y aunque la voz del psicológo le fastidiaba, estaba dando efecto.

Psic: Dime, que ves?
Alicia: a una niña, muy pequeña, está sola, comienda sola
Psic: Cómo está la niña?
Alicia: está triste...asustada, hay un hombre....
Psic:Tranquila, te cogeré la mano. Ahora respira lentamente, dime, Quién es el hombre?
Alicia: está en la casa de enfrente, está con una mujer, la está golpeando...la mujer tiene mucha sangre....ya no se mueve
Psic: Donde está la niña?
Alicia: está escondida detrás de las cortinas, tiembla, no quiere que la vean...
Psic: escúchame...
Alicia: el hombre, se acerca....ha visto a la niña...
Psic: dile a la niña que...
Alicia: tocan la puerta, es el hombre, es el hombre!
Psic: no va a pasar nada, dile a la niña que abra la puerta...
Alicia: no quiere, la niña no quiere
Psic: dile que abra....................dícelo alicia
Alicia:..................tiene una hermosa sonrisa en los labios.....y tiene algo
Psic: alicia, escúchame...que tiene en la mano
Alicia: una rosa blanca....le ha dado la rosa a la niña...
Psic: alicia....cuando cuente 3, abrirás tus...
Alicia: la niña le sonríe....
Psic: dile que no lo acepte
Alicia: el hombre tiene las manos sucias, de sangre....
Psic: alicia, dile que le devuelva la rosa...alicia...
Alicia:......no puedo...no puedo
Psic: alicia...
Alicia: el hombre se va...
Psic: la niña, donde está?
Alicia: está mirando por la ventana......el hombre está arrastrando el cuerpo de la mujer....
Psic: alicia...
Alicia: alicia...alicia está con la niña...está sangrando, el hombre le ha hecho daño.....
Psic: 1, 2, ....alicia, abre los ojos, alicia....alicia...
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(Descripción del hombre que lastimó a Alicia, tenía rasgos orientales, la mirada triste, altura 1.75, traía un traje negro viejo, olía a tabaco, su cabello era negro, tenía una pequeña cicatriz en el labio, y siempre llevaba una rosa blanca...)

La Cita

Se desnudó y empezó a jugar con las sábanas mientras lo esperaba. Colocó el cd de música que había preparado y dejó sonar la primera canción “Song from a secret garden”. Escuchó unos pasos y el sonido de unas llaves, corrió hacia la cama, la puerta se abría lentamente y su corazón estaba a punto de estallar, era la primera noche que pasarían juntos. Se acomodó rápidamente, se puso de espaldas hacia él y bajaba poco a poco las sábanas dejando su cuerpo iluminar la habitación, él entró y caminó hacia ella al ritmo lento de una mala respiración, era la primera vez que se veían después de tantos emails, de tantas horas de espera y de llamadas. Ella cerró los ojos y esperó el beso que tanto le había prometido, él la tocó suavemente tratando de no mostrar su dolor, ella ansiosa lo abrazó y al mirarle a los ojos no pudo contener un grito fuerte ¿era aquel rostro deforme y viejo su verdadero amor?, lloró, lloró y lloró sin parar hasta que él entre tartamudeos le pidió perdón. Ella no podía evitarlo, tenía miedo tocarle, esas heridas y esos cortes hacían bloquear su corazón. ¿Debía entregar su cuerpo aquel viejo?. Angustiada le exigió una explicación, él arrepentido por su silencio, su edad y su fealdad le pidió que se vaya y olvide lo que pasó, no quería retenerla ni hacerla sufrir, él sabía lo que era el dolor. El viejo tocó sus arrugas, sus heridas, cogió sus llaves y se marchó. Ella escuchaba tristemente los pasos de aquel viejo como un hincón en su corazón, lo amaba y no podía ocultar su belleza, cogió unas tijeras y empezó a rasgar su rostro sin pensar, las gotas de sangre iban cayendo por su cuerpo hasta dejarla empapada y convertida en una nueva mujer, abrió la puerta y corrió hacía él, desnuda y sangrando corrió hacia él. Él estaba sentado en la escalera llorando como un niño abandonado sin comida y sin amor. Se golpeaba el pecho más y más hasta que unas manos le cogieron la espalda y le abrazaron, era ella arrepentida y reclamando su amor. Él la miró asombrado por lo que había hecho, su amada, su dulce amada ya no tenía ese olor ni esa inocencia, ahora era como él, deforme y fea. Se besaron y ella desnuda se dejó acariciar, hicieron el amor toda la noche entre sangre, música y velas, tres veces sin parar. Ella abrió los ojos y buscó con sus manos la piel áspera de su amado, se levantó mirando el vacío que él había dejado, abrió las ventanas y sintiendo el aire frío de inverno en su rostro vió como partía sin dejar alguna señal, ni respiros ni latidos, ni mucho menos un beso por piedad, su cuerpo seguía cálido y palpitando, pero su rostro era una cruel realidad, tenía 20 años, sola y desilusionada vivió para contar, que el primer amor no siempre es bueno y que muchas veces te roba la virginidad.

La Novia

Llevábamos 55 años viviendo juntos y nunca me había soltado la mano. Tomábamos el tren cada viernes por la tarde para visitar a nuestra hija. Era una costumbre. A veces tenía miedo por él, su corazón estaba enfermo. No podía hacer mucho esfuerzo pero él insistía en ir. Un viernes de agosto, él se veía muy elegante y yo un poco cansada. Estábamos cogidos de la mano como siempre lo hacíamos a la hora de subir al tren, me daba miedo el vacío de las vías, pero ese día me soltó, algo iba mal, estaba nervioso y le sudaban las manos, le cogí del brazo y subí con él. Había un asiento libre, le dije que se sentara pero no me respondía, lo miré a los ojos, se cogía el pecho y la mano le temblaba, me asusté, conocía su terquedad y también su miedo, lo abracé muy fuerte y me susurró al oído: “creo que es hora de casarnos”, sacó un anillo del bolsillo de su camisa, lloraba como un niño, los jóvenes que estaban en el tren nos miraban asustados, se acercaron y trataron de llamar a emergencias, no podía evitarlo pero solo podía sonreír de alegría, lo besé como todas las noches y le dije que sí.

El niño de la samarreta roja

TENÍA UNA SONRISA AMPLIA. Sus ojos brillaban. Llevaba una samarreta roja y una maleta muy grande. Movía el pie al ritmo de su propia música, parecía estar soñando despierto, se reía mucho, tocaba la ventana como si fuera una tela fina transparente. Llevaba en el tren unos 30 minutos, no era la única que se había dado cuenta que ese pequeño ser de grandes orejas estaba ocultando algo. Decidí acercarme y preguntarle ¿todo está bien?, frunció las cejas muy fuerte obligándome a creer que estaba de mal humor, me dio mucha gracia, realmente ese pequeño era especial, le dije, está bien me voy, pero si necesitas algo, estaré sentada allá, ok? y movió su cabeza de arriba abajo. Lo estuve observando y él a mí, su mirada era inquietante, jugaba con sus manos haciendo alas. No soltaba la maleta ni dejaba de bailar. Éramos unos cuantos en el tren, ya casi estábamos en la última parada, me daba la impresión de que ese niño no se iba a mover. Me levanté y empecé a bailar, él se giraba para no verme, bailé, me moví como una niña sin ritmo, canté algo y ahí fue donde me miró. No me detuve, seguí. Se acercó. Le cogí las manos, eran ásperas y frías. Dimos un par de pasos juntos, sus mejillas se iban poniendo rojas, le dije, estas rojo como tu camiseta, pero no me entendió, le hice una señal y me miró con los ojos bien abiertos, me dijo, ¡samarreta!, repetía al ritmo de nuestra canción, ¡samarreta, samarreta!, no pude evitar sonreír, el tren se detuvo y tenía que bajar. Le hice una reverencia y le dije, gracias. Bajé del tren y giré para despedirme, pero ya no estaba. Me acerqué más pero no había nadie. De pronto escuché una voz que decía, ¡samarreta! a algú se li ha perdut una samarreta vermella?, era el guardia de seguridad, tenía una camiseta roja en la mano, la misma que había visto en aquel niño. Corrí hacia el guardia y otro hombre estaba con él, era uno de los que iban en el tren, le dije, esta camiseta es del niño, del pequeño con quien bailaba, el hombre dio un paso para atrás y llevó al guardia con él, ¡no había ningún niño, esta señorita se pasó bailando sola por más de 5 minutos!, escuché lo que decía aquel hombre, sabía que mentía. el niño era real.

Esperé toda la noche. El guardia dejó de buscar al niño. Quise quedarme con la camiseta roja pero el hombre, de traje y de manos temblorosas se la había llevado. Mi nombre es Valeria La Dolce y sufro de perdidas de memoria, eso es lo que me han diagnosticado hace un mes, despues de haber perdido a mi hermano menor en el tren.

El niño que no quería crecer


El niño que no quería crecer era delgado y con las mejillas rojas, comía poco y dormía mucho, hacía nuevos amigos cada semana, muchos de ellos vestían igual, tenían poco cabello y no podían saltar. Soñaba con ser niño para siempre, jugar al futbol, hacerse una herida, comer pizza y gritar. No quería faltar a la escuela, ni dejar de ver a su mamá. El niño que no quería crecer sonreía cada día más, la mirada de su hermana y la voz de papá le decían que su sueño se haría realidad. No quería sufrir, quería caminar, viajar por el universo y aprender a contar. Los días pasaban y su edad poco a poco se detenía, ser por siempre un niño tenía un precio mortal, no quería crecer, no quería llorar, ni ver esas grandes agujas entrando en sus venas cada mes, nunca más. Estaba cansado y sus ojos se cerraban, su corazón sonaba como el viento al ritmo del tarareo de mamá, “eres un ángel que irá al cielo tararatata”, el momento había llegado, el estaba preparado, miró a todos sus acompañantes que le cogían de la mano, “No tengan miedo, he sido bien amado”, la primavera aparecía por la ventana y la sequedad de los ojos de una madre hizo llover, mientras se escuchaban risas de muchos niños jugando, se despedía el niño que no quería crecer.

La interpretación de Sui como Sofía


Sui está en la puerta de la caja mágica, toca, nadie responde, empuja un poco y se escucha el chillido de una vieja bisagra. Todo está oscuro, camina un poco más y hay una luz al fondo de todo, es una luz amarilla muy fuerte, camina más y observa cabezas, cabezas moviéndose de un lado a otro, conversando entre ellas. También hay una mesa y hay personas mirando hacia arriba, Sui avanza más rápido y la oscuridad va tomando un color brillante y nubloso, el lugar es amplio y tiene la apariencia de ser un teatro. Ella va hacia los asientos, siente unos pasos, aún no puede ver bien, mira lentamente hacia su lado y alguien está ahí, le coge del brazo. Sui grita, encienden la luz y el lugar está lleno de hombres altos con trajes elegantes, en el suelo hay personas desnudas, con sangre, algunos parecen muertos, el joven le susurra al oído, tu dolor puede terminar aquí, se levanta y obliga a Sui hacerlo, con la voz ronca y fingiendo alegría, dice, “tenemos una nueva invitada…”

Su primer viaje


Estación de tren. Día.

El niño se mira los pies a cada momento, los tiene húmedos y sucios. Sostiene un ticket en la mano y no está feliz.

Oficina de Acogida.Día.
El niño está sentado con la ropa sucia y vieja, despreocupado y alegre juega con sus pies, la coordinadora delgada le sigue con la mirada.

coordinadora: He recibido una llamada...hay alguien a quién deberías conocer....
niño: y a que hora va a venir.....
coordinadora: no va a venir, irás tu a verle,
el niño sorprendido se levanta y empieza a saltar
niño: viajaré, subiré al tren, mi primer viaje....
salió corriendo de alegría, la coordinadora emocionada lo persigue, pero no puede alcanzarlo
coordinadora: espérame, no te vayas....aún tenemos que hablar.....

Estación de tren. Día.
la coordinadora está sentada, tiene una ligera sonrisa, mira con tristeza y alegría al niño. Está nerviosa, su manos se tocan y empiezan a moverse.

El niño está parado cerca de las vías del tren, mirando el vacío. Tiene una enorme mochila en la espalda. el niño siente el viento sobre su cabello y el polvo en sus ojos.

el sonido del tren se escucha
coordinadora: ven! el tren está llegando
niño: y en ese tren viene el señor que debería conocer?

Coordinadora: sí, viene por ti

El tren entra a la estación con un chillante sonido que molesta a todos lo que están esperándolo

La coordinadora coge al niño de la mano, sosteniéndolo fuerte

Coordinadora: esperemos aquí, él sabe donde estamos

El niño se mira sus pies, están sucios, la humedad y el polvo dejaron cierto rastro de barro.

Coordinadora: ahí está, mira, ahí viene

Un hombre con poco cabello, delgado y mal vestido se va acercando a ellos, tiene la expresión de estar incómodo

Hombre: hola, disculpe la demora, no pude coger el tren anterior, casi no vengo, pero tenía que verlos en persona

Coordinadora: si entendemos, no se preocupe, él es el niño de quién le hablé, tiene 7 años y su madre se llamaba Isabel. Lo tenemos con nosotros desde los 2 años, cuando su madre murió.

La coordinadora soltó la mano del niño

Coordinadora: él es el señor a quién deberías conocer, anda, preséntate

El niño un poco tímido y nervioso con la mirada hacia abajo le saluda

Niño: hola, mi nombre es….(suena un ruido fuerte de la estación avisando que pasara un tren a gran velocidad) tengo 7 años y estoy feliz porque voy a viajar

El hombre nervioso, se agacha para mirar al niño, le sonríe y le da la mano

Hombre: y a dónde vas a viajar?

Niño: no lo sé señor, a donde ud. Me lleve

El hombre se levanta rápidamente y sorprendido le dirige una mirada fría a la coordinadora

Hombre: yo no te voy a llevar a ningún lugar, he venido solo a conocerte, no puedo llevarte conmigo

Coordinadora: pero ud. Me dijo que vendría por él y que lo esperemos en la estación de tren

El hombre confuso da un paso para atrás

Hombre: no, dije que vendría por él pero a verle, ud. Me dijo que le gustaban los trenes, por eso pensé que conocerlo aquí sería un bonito recuerdo

La coordinadora enfadada y angustiada coge al niño de la mano

Coordinadora: un bonito recuerdo?

El niño asustado y callado mira con atención los pies de aquel hombre, están sucios igual que los pies de él.

Hombre: no puedo quedármelo, tengo una familia, no me alcanzaría para uno más

El niño levanta la mirada y ve como el hombre se iba alejando

Niño: tu eres mi papá

La coordinadora abraza al niño

Coordinadora: no, no es tu padre

Hombre: me dijo que no le diría

Coordinadora: no le he dicho nada, nada!

El hombre se va, alejándose cada vez más

El niño mira como aquel hombre se va en el tren. Se quita la mochila y se sienta en el suelo. Empieza a jugar con los pies.

Coordinadora: ven, vamos a casa

Niño: no quiero, me quiero quedar aquí, porque querías que conozca a ese señor si dices que no es mi papá

Coordinadora: era un amigo de tu madre, le prometió que te cuidaría…..

Niño: entonces no voy a viajar….(el niño baja la mirada y empieza a llorar)

Coordinadora: hey! No llores, claro que vas a viajar…pero conmigo, ven, vamos a la ciudad a comer unos helados

Niño: de verdad! Voy a ir en tren, subiré en el tren (se levanta y empieza a bailar de alegría)

De pronto se detiene

Niño: no me vas a llevar a conocer a alguien no?

La coordinadora sonríe. El tren está llegando. Se escucha un chillido menos ruidoso. El niño la coge de la mano.

Niño: el señor tenía los pies sucios como los míos

La coordinadora sorprendida desvía la mirada hacia la entrada del tren, tiene los ojos rojos, a punto de llorar. Suben al tren. El niño estaba muy contento.

Siempre hay un lugar

Tenía 2 días en una de las ciudades más bellas de italia. No me sentía tan motivada como cuando veía un libro de arte, necesitaba algo más que tiendas de moda, helados y buenos museos, quería que mi corazón palpitase más que el día anterior, así que me atreví a preguntar cual era la zona menos recomendada para los turistas

Salí del mercado principal comprando vino rosado y algo de queso, tenía mi cámara encendida dispuesta a capturar la imagen del día, había planeado que observaría todo lo que podría tener alrededor y aquella imagen, la más interesante, fuera de tono, emocionante o quizás exagerada sería mi centro de atención.
Caminé por la zona de las verduras, esperando ver algún vegetal extraño o de origen exótico, pero nó, más bién me dejé deslumbrar por los precios, baratos, baratos y más baratos, era como si debajo de esas mesas de madera se cultivaran y se cosecharán cada mes del año, evitando gastar dinero en huertos. Compré 1/2 kg de mandarinas para el camino y un paquete de piña cortada con melón para cenar, no gasté mas de 2 euros por todo. Seguí caminando hasta llegar a la zona de ropa, me hablaban, me gritaban y hasta decían que me conocían, una manera rápida de llamar la atención, o quizás el nuevo plan de marketing de aquellos chinos, porque no eran italianos, si no chinos, chinos hablando en italiano, chinos ocupando casi toda la zona, chinos ofertando sin parar, chinos y más chinos, mi vista estaba saturada pero a la vez me fascinaba, también pude descifrar en la zona de verduras ciertas palabras en árabe, al comprar el vino no dudé que el vendedor provenía de rumanía y si recuerdo a la señora del queso, sin duda una ecuatoriana orgullosa de su tierra, no pasaban de la 1 pm de la tarde y ya había vivido más que en mis dos primeros días......

Noté que a unas calles de distancia se abultaban cabezas, algunas mucho más grandes que otras, me puse en acción y empecé a caminar hacia esas cabezas mirándolas a través de mi cámara, cuanto más avanzaba era más intensa mi emoción, pude distinguir un par de miradas maliciosas entre la multitud, pero nada me detendría, estaba segura que ahí había algo y así fue, la parada de bus más solicitada de la ciudad, la más variada, la más repleta, la más absorvente y poderosa. En ese lugar se concentran cientos de personas al día de diferentes nacionalidades, cargados de bolsas, maletas y cajas de madera; personas iluminadas por los reflejos de un gran panel publicitario y con pensamientos confusos rondando sin parar. Era pura energía, vibraciones, rostros largos, negros, planos, era la concentración del mundo en un espacio de 3m2. Me coloqué en un extremo y enfoqué, mis manos sudaban y a la cámara se le bajaba la batería, tenía que hacerlo ya, las personas se movían de un lado para el otro a la espera del bus, algunos me daban la espalda, otros se tapaban con el periódico. Se veía que la línea 4 estaba por llegar, pensé tomar la foto mientras ellos subían, rostros en perfil, en movimiento y la luz indicada, era perfecto, el bus estaba cerca, todo empezó a ir lentamente, me adelanté un poco, la gente se preparaba para subir, el bus se detuvo y me dispuse hacer el click....

No pude hacer aquella fotografía.

No tuve la rapidez para hacerla, mi atención se desvío a toda esa gente que apareció y que no estaba ahí, no supe como llegaron, ni de donde salieron, me empujaron, me golpearon sin querer, me pisaron y hasta me gritaron: ¡Muévete!...caí al suelo y sentí por unos segundos un vacío hermoso, me levanté cogiendo fuertemente mi cámara y aquel vacío ya tenía mucho ruído, empezaban a llegar más personas para el siguiente bus, esta vez ya no sería igual, estaba furiosa y preparada, me alejé un poco y dejé espacio para los que aparecieran, el bus venía lentamente, la gente se preparaba para subir, el bus se detuvo y sentí un ventarrón de aire a mis costados, pasos y voces fuertes, observé que todos tenían zapatillas de colores, cabezas enormes y bolsas pegajosas, el ruído era desesperante, sus voces zumbaban en mi oído, subían como locos en aquel bus, no lo entendía, la línea 4 venía cada 3 minutos podían cogerlo a cada momento, pero no, tenían que correr como si fuera la última oportunidad de sus vidas.

Me senté a esperar el siguiente bus.

10 horas después estaba en la cama mirando hacia el techo, sintiendo aquel zumbido en mi oído, recordando los ojos de esos hombres que por temor a perder sus trabajos corrían desesperadamente hacia la línea 4, aquellas cabezas enormes se convirtieron en portadores de comida al paso lista para vender y esas bolsas pegajosas más bien mojadas de agua y con alguna sustancia con sabor a fresa ya habían sido participes de mi hidratación diaria.

Noticias de mamá y algunas cosas de papá

No quería levantarme de la cama, la noche anterior había sido increíble, aún tenía los zapatos puestos, olía a pisco sour y algo de tabaco, la verdad no me importaba, pero el desesperante sonido del timbre me estaba enloqueciendo, moví mi cuerpo perezoso y descuidado hacia la mirilla y ahí estaba él de nuevo, como cada mes, tuve que abrir la puerta. Me miró como siempre, de pie a cabeza, pero esta vez me dijo con un tono más suave: huele a dulce!, algo que me animó, últimamente cada sábado por la mañana olía solo a pescado. Le recibí el paquete, era de mis padres, firmé con un simple garabato hasta que me dijo que lo volviera hacer porque no se entiendía, pero lo que yo no entendía era su constante atención en mí, le miré a los ojos, le lancé una sonrisa de gratitud y le cerra la puerta. Estaba segura que lo volvería a ver en el bar, en el tren, en la disco y en la puerta de casa el próximo mes.

Puse a calentar un poco de té, cogí tostadas integrales y mermelada de fresa, me senté en el suelo de mi sala y abrí el paquete, había una carta de mamá y algunas cosas de papá. Eran noticias buenas, nuevos primos, un aumento de sueldo, una resumida receta de verano y algunos folletos de restaurantes que pronto conocería. Mi papá me envió un libro, tenía algunas anotaciones, también me envío una postal donde decía: he conocido al hombre del futuro!, la fotografía de la postal tenía a un robot de mediana estatura, blanco y servicial, llevando 4 cafés, estaba frente a un hombre que parecía un muñeco frío y cabisbajo, atontado y sin razón. Luego encontré un cd de música romántica de los 70`s que habían grabado para mí, escuché algunas y dejé una de The Carpenters(canción: One Love) sonar, tomé un poco de té y me recosté en el suelo, cogí el paquete para leer como habían escrito mi nombre y mi dirección, saqué el recibo que estaba pegado y al mover el paquete cayó una foto, era la de mi padre con el mismo robot, me levanté y leí detenidamente la nota: convencí al hombre del futuro que me prestara su robot para tomarme una foto con él, espero te guste,te quiere, papá. Lloré de admiración, ellos eran capaces de sorprenderme, mientras que yo pensaba que aquel hombre del futuro era ese pequeño robot, mi padre se refería al hombre que parecía frío y atontado. Era una descripción del hombre en el futuro?, dejarse llevar por las máquinas? o que los robot están cada vez más humanizados, tanto que podrían superar al hombre?, tenía todo el día para meditarlo, estaba muy feliz, mamá y papá eran los únicos que podían levantar mi espirítu. Sabía que tenía que abrir la puerta.

Regresa cuando estes mejor

ELLA MIRABA HACIA LA CALLE, escuchaba voces y ruidos, palabras que no iban con sus pensamientos, veía a la gente pasar, los taxis, las tiendas, niños con sus madres cogidos de la mano, esposos de traje flirteando con otras mujeres, era ese el lugar donde quería estar?...fue la pregunta de toda su vida, estaba cansada y sentía que iba a explotar, apenas escuchó la palabra dinero se levantó y gritó mirando a todos los ejecutivos que la rodeaban, los que estaban a punto de firmar para la compra de su empresa. gritó y gritó sin parar. El director general la cogió del brazo y la sacó de la sala de reuniones, y en voz baja le dijo: expresa tu emoción después que firmen, no ahora!...es mejor que salgas a tomar aire y regresa cuando estes mejor, ella sale corriendo del edificio más alto de la ciudad, no se detiene hasta llegar a la estación de tren, coge unas monedas de su bolsillo, entra al bar de la estación y pide un café, busca con la mirada al camarero, él se le acerca y le dice, ya lo hizo? gritó?, ella sonríe y con una inmensa alegría le dice que sí.

Porque están en todos lados

llevamos todo el día tratando de encontrar algunos, pero son más rápidos y astutos que nosotros, por eso han llegado a estar aquí, a expanderse y apropiarse de todo, pero se acabó, no dejaré que nos quiten nuestro trabajo ni nuestras fuerzas, hoy tiene que acabar, por eso los he reunido para que juntos logremos que esto termine, lo único que sé es que nos tienen miedo y huyen en masa, no son capaces de alejarse de su grupo, así andan, de 2 en 2, de 4 en 4, hasta 10 en 10, he solicitado que la policía nos ayude porque nuestros enemigos son muchos y pueden atacarnos, aún no hemos visto su agresividad pero sabiendo el daño que nos han hecho no podemos confiarnos, llevamos 1 semana sin poder vender algo, porque ellos no nos dejan, se llevan todo, dejando a nuestros productos como mal vistos, sucios, podridos y de baja calidad, tengo 70 años y nunca he visto algo así, tengo una familia que alimentar y necesito dinero, por eso, lo que diré ahora sonará cruel para muchas personas, pero no puedo más y se que uds. se sienten como yo, la solución más rápida y efectiva es martarlos...

mohan: oye josé que está pasando aquí? de que habla el viejo?
josé: no entiendo muy bien, creo que..., marina, marina! mamita coge tus cositas y vete pa' la casa, dile a tu mamá que coja el dinero que está guardado en la cajita azul y que se vaya pa la estación...anda mamita corre, corre hija!
mohan: josé? que está pasando aquí? vamos dime, he escuchado solo que lo mejor es matarlos, a quiénes?, ese viejo no es tu amigo?
josé: si, es o era mi amigo, ya no lo sé, todo el día la gente ha estado de mal humor, gritándose, peléandose...es mejor que nos vayamos mohan, deja todo ahí y vamonos...
mohan: estás loco? porque? que hemos hecho? tenemos todo bien no?, pagamos por la comida, la vendemos, siempre esta limpio, damos fruta de más como regalo, por...que tenemos que irnos?
josé: yo me voy, tengo una hija y una esposa, sabes que debo cuidar de ellas, vienen más policias, y esos de allá, los que están en esos autos?....
mohan: es muy extraño, creo que tienes razón, mejor vámonos....

compañeros necesitamos del apoyo de cada uno..., pero josé! josé a donde vas?, no pude moverme, miré al viejo, venía hacía mí, se había bajado bruscamente de la caja de madera donde ponía sus tomates, tenía la pierna mal, ya no le funcionaba, pero venía hacía mí, sin su bastón y sin sus gafas, no se aún como me vió...

viejo: josé! a donde te vas? te he buscado todo el día, ven conmigo, que quiero que me ayudes, ven muchacho
josé: y para qué? no, no quiero...me tengo que ir
viejo: pero porque? mira ahí está marina y tu mujer, diles que vengan y que también me ayuden por favor, ya sabes que con esta pierna que tengo .....
josé: marina corre hija, vete, vayanse!
viejo: pero que haces josé? ay! muchachito, que estás pensando? si te voy a pagar como siempre lo hago
josé: a quién quieren matar? porque quiere que le ayude? yo no mato a nadie

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la mirada del viejo es lo que más recordaré de ese día, era una mirada desconcertada pero a la vez cómica, no paró de reirse y yo tampoco...

marina: papá, si todo ese discurso era solo para matar a esos bichos, porque mi mamá ese día se fue con todo tu dinero....? va a regresar?
josé: no hija, no va a regresar

El principio de una vida

10 DÍAS EN PROCESO, UNA HOJA POR LLENAR Y HORAS SIN COMER
Estaba a punto de acabar el colegio, tenía que llegar a la hora indicada, hacer el examen y esperar, pero no, nunca llegó. Su primer intento de buscar trabajo fue asombroso, dijo que buscaría por toda la ciudad un lugar donde le permitieran llegar a las 10 am, comer de 1 a 4 pm y salir a 5pm. lo consiguió y no duró, porque siempre se quedaba dormido. Toda la familia pensaba que con su primera enamorada cambiaría, pero fue peor, lo dejó y con la tristeza encima se fue de casa. Nadie supo de él hasta que salió en la televisión, entre cientos de jóvenes gritando: libertad!!!, estaba más alto, tenía barba y el cabello despeinado, su madre no pudo alejarse de la televisión, tocaba la pantalla como si lo sintiera, como si supiera que el miraría y el miró. Su familia no lo buscó, pero contaban con orgullo que su hijo salió por la tele y que seguro en algún lugar estaba haciendo algo importante. Él pasó horas sin comer, 10 días en la carcel por reclamar sus derechos y defenderse, nunca regresó a casa, pero cada vez que va llenar una hoja de empleo siente las ganas de volver.

Hasta que la muerte nos separe

CIERRA TUS OJITOS POCO A POCO, DUERME...
se cuenta que existe un hombre que vivirá eternamente pensando en su mujer, dicen que lo hechizaron, que con ella se le fue la razón....otros dicen que él es felíz y que vive en una gran casa con muchos igual que él. Eran las 3 de la tarde y no le bajaba la fiebre, estaba recostada en su cama mirando un libro, sus ojos lagrimeaban sin parar, él venía constantemente a verla, un vaso de agua, un poco de calor, un beso y otra vez hacía su oficina, solo los separaba una vieja y bien pintada pared, ella se quejaba, el iba, ella lloraba, el iba, ella hablaba sola para calmarse, miraba sus manos que temblaban, el iba y venía siempre, hasta que en un momento él no apareció, ella lo llamó varias veces, le gritó, le lloró, pero él no iba, estaba sentado frente a su ordenador con la mirada fría y cansada, llevaba años de ir y venir, de escuchar, de dar, de aguantar, se había cansado y su cuerpo ya no se movía, sabía que era la mente quien le había detenido, sabía que estaba muy sano como para correr y llenar de amor a su mujer, pero no, se quedó horas y horas quieto, hasta que por un momento regresó y la vió con los ojos medios abiertos, le dijo cierra tus ojitos, poco a poco, duerme...la vió pálida y fría, sabía que ya no tenía fiebre , la abrigó con una manta y regresó a su oficina.

Una palabra tuya

PENSÉ QUE PODRÍAMOS CAMINAR UN POCO MÁS
llegó una carta de alguién que decía que me conocía, me decía que necesitaba un poco de ayuda para poder estar mejor y seguir su vida, que buscaba la solución para salvar a su familia de la tortura, que quería un viaje a cualquier parte pero que haga calor, que no me molestara en comprarle ropa porque ella misma se lo hacía, que no piense mucho que la respuesta es sencilla, que le gusta el azul, el rojo, el amarillo, que nunca tuvo un amor de verdad pero que fue todo el tiempo feliz, que no me preocupe que ella nunca se había olvidado de mí....
pero entónces que quería ella de tí, la conoces o no?...claro que nó, ni se quién es, en la carta no hay dirección....entónces olvídalo!, es alguién que no tiene nada que hacer...¿pero si necesita mi ayuda?....no hagas caso, seguro que es una de esas locas que quieren dinero, bueno me voy si para eso me haz hecho venir....¿te vas? pensé que podíamos caminar un poca más, quería contartelo, casi nunca hablamos, pasemos más tiempo juntos, quiero escuchar como te va.... es mejor que me vaya, tengo que hacer cosas realmente más importantes....

El ave que no sabía volar

TANTAS HORAS SIN DORMIR, LA CARTA YA ESTÁ HECHA...
Estoy temblando, mis manos están húmedas, no puedo retroceder, el aire me anima hacerlo, me dice que salte salta!... tu puedes, ¿horas de terapias perdidas?, vas hacerte el débil, salta!...no puedo, avanza un poco más, no mires a otro lado!, no te distraigas,! ahí hay un ave, está igual que yo, a la misma altura, sin moverse, quizás con el mismo miedo...salta! ave! mírame, ¿estás bien? porque no vuelas? tienes miedo?, no te distraigas! salta, al ave no le importas, no sabe que existes! como todo el mundo que te rodea, salta! ave, dime que haces, no te atreves a volar?, mírame es fácil, abre las alas, muevelas, más rápido, más rápido, vamos vuela, vuela...hazlo así...como yo...el ave vió como el joven caía desesperadamente con los brazos abiertos.

El papelito

LIMPIA Y PEINADA, CON UNA GRAN SONRISA
he estudiado todo el año, he ayudado a todos mis amigos a hacer sus deberes, he limpiado el salón de clases para que la profesora se vaya más temprano, he traído mucha comida para poder merendar con mis compañeros y también con los amigos de la profesora, he regalado mis cuentos para que se quedan en la biblioteca de mi clase, he llegado temprano y he salido siempre última para ver que nadie se olvide algo, me he aprendido todas las materias, hasta las del siguiente año, he rezado todas las noches para no quedarme dormida, he venido siempre limpia y peinada, me he lavado los dientes y siempre he saludado con una gran sonrisa...no lo entiendo...yo solo puse en el papelito que de grande quería ser mejor que la profesora....

El jos' y yo

QUIERO UNA BARRA DE PAN Y UNA BOTELLA DE AGUA, ESPERE!...QUE NO ENCUENTRO LAS MONEDAS...
salí de casa con el jos', era mediodía, la verdad tenía mucho sueño, fuímos por el centro de la ciudad, había mucha gente, las tiendas estaban llenas, habían artistas haciendo lo suyo, nos encontramos con la maría que solo pedía dinero, dinero! pasamos por el bar de lucho que gritaba:PÁGAME!, subimos por la calle de la catedral, el jos' se detuvo y cayó de golpe, traté de levantarlo, pero no se movía, fuí a buscar ayuda, regresé y ya no estaba, esperé un poco, dí vueltas y lo ví, fuí muy emocionado hacía él pero él venía muy rápido hacía mí, con una barra de pan debajo del brazo, una botella de agua en su mano y unas cuantas personas corriendo detrás de él....

La mujer de los 100 golpes

ARREGLABA SU CABELLO CON EL AIRE Y MIRABA HACIA EL SOL PARA VER SUS IMPERFECCIONES
Cogió las pinturas y empezó a mezclarlas, su rostro era cada vez más pálido y sin vida, pintó de rojo sangre su quijada y sus labios, entre su manos se iban amasando un poco de polvo con agua, formó heridas y costras, se las colocó en el rostro y apretándolos con fuerza se quedaron tiezas. La gente la miraba desde lejos, nadie se atravía a acercarse, era tanto el miedo de ambas partes que cuando cerró los ojos...todos nos quedamos en silencio, era el olor más nausebundo que podía existir, esos cortes no sangraban, se quedó parada horas y horas hasta que en la noche un hombre borracho se le acercó, disculpe srta. ud. esta viva? y ella le dice: no! desde hace varias horas que estoy esperando pero nadie viene por mí.

La Visita

LLEVAMOS 5 AÑOS SIN VERNOS Y MUCHOS AÑOS SIN PROBAR EL SABOR DEL MAR
Nadie fue a recogerme, esperaba ver a alguién conocido afuera del aeropuerto, llevé mis maletas hasta el taxi, guardé los regalos y el auto empezó a andar. Bajé una esquina antes, ví que entraban y salían llevando flores. Caminé poco a poco para no llorar, hacía calor y pesaban las maletas, entré, había mucha gente, muchos venían hacía mí, me moví para no chocar con ellos, tuve otra vez la sensación de que esos cuerpos fríos me observaban, busqué tu pabellón, saqué tus regalos y mientras me sentaba a tu lado acomodándome en mi nuevo hogar empezaron a salir hormigas dejando mis pies rojos e hinchados como cuando erámos niños y me pasaba el verano tratando de curar, ese dolor que más parece olor que aún llevo en mi alma y que me hizo partir hace 5 años atrás.

El Gato que está triste y azul

ME MIRABA COMO SI SUPIERA QUE HABIA MATADO LOS SUEÑOS DE AQUEL HOMBRE...
las 2am del martes 13, bajaba del autobus, era la última persona en ese viaje, la única en esa calle, hacía mucho frío y no podía caminar, el viento me empujaba, mi casa estaba a un par de calles, la podía observar con la luz encendida, con las ventanas abiertas, dejando el aire entrar. Allí me esperaba él, tranquilo y pensativo, con su encantadora mirada y la cena fría. Saqué las llaves para abrir y sentí que algo pasaba por mis pies, era un gato triste y azul que movía la boca raramente me acerqué y pude escuchar: deja tu corazón atrás...subí a casa muy rápido y la puerta estaba abierta, habían manchas en el suelo y una copa de cristal rota. La casa estaba vacía y su cuerpo inmóvil. Lo abracé muy fuerte y mientrás sentía su piel fría sobre mi rostro escuché al gato entrar junto a los pasos de un hombre...